Hoy en día, es posible virtualizar el controlador; al ejecutarlo de forma distribuida, los AP inteligentes pueden gestionarse a sí mismos con inteligencia coordinada.

Los controladores WLAN (un servidor o aparato montado en bastidor) trabajan con puntos de acceso (AP) delgados que recuperan su firmware y la configuración desde el controlador WLAN, que ofrece un único punto de gestión para toda la red inalámbrica. También actúa como un cortafuegos para todo el tráfico inalámbrico que se dirige a través del controlador, un punto individual de control y terminación para todo el tráfico inalámbrico.

Hoy en día, es posible virtualizar el controlador, implantarlo y ejecutarlo de forma distribuida en los propios AP con inteligencia coordinada. Los AP inteligentes y avanzados se gestionan como un sistema o clúster único y manejan el control y los planos de reenvío de una manera distribuida y coordinada.

Una solución de gestión unificada y control distribuido elimina el controlador anteriormente requerido de arquitecturas de implementación inalámbrica y ofrece muchas posibles ventajas a las organizaciones y sus departamentos de TI.

Ventajas

Gastos de capital inferiores: las arquitecturas basadas en controlador implican elevados gastos iniciales de capital. También implican altos costes de licencias y mantenimiento. Con una arquitectura de control distribuida, los gastos de capital se reducen ya que no se requiere ningún controlador.

Gastos operativos inferiores: No tener controladores significa menos equipo para operar y administrar y proporciona varios beneficios en lo que respecta a los gastos operativos: menos espacio de bastidor, menos requisitos de energía y refrigeración, inexistencia de gastos de mantenimiento (especialmente de controladores auxiliares no utilizados), y, básicamente, menos equipo que controlar para el departamento de TI.

Mayor resiliencia: en una arquitectura centralizada basada en controlador, el controlador es un punto de fallo único para toda la red inalámbrica que influye en todo el tráfico cuando el controlador falla. La única manera de minimizar el impacto es agregar controladores redundantes adicionales, pero esto representa un coste. Con una arquitectura de control distribuida, ese punto de fallo único no existe. De hecho, la función de controlador no está centralizada, pero la comparten todos los AP en el ámbito de la gestión.

Sin cuello de botella de tráfico y con menor latencia: se espera que la WLAN conecte aplicaciones sensibles al ancho de banda y/o latencia. Con los años, la tecnología ha mejorado para proporcionar mayores niveles de rendimiento con los estándares IEEE 802.11a/b/g/n, y ahora 802.11ac. Con el enfoque de control distribuido, el tráfico ya no se dirige al equipo centralizado sino que se crea un puente directamente con el conmutador Ethernet local.

Mejor escalabilidad: cuando se llega al número máximo de AP que un controlador puede gestionar, la implantación de AP adicionales requiere un controlador adicional. La arquitectura de control distribuida ofrece mucha mejor escalabilidad: no se necesita equipo de controladores, independientemente del tamaño de la implementación.

Por último, y no menos importante, la arquitectura de control distribuido es, sin duda, el camino más corto al siguiente gran avance en tecnología inalámbrica empresarial: Cloud Wi-Fi.

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